Cada semana llega un brief así. Y la respuesta está repartida entre Excels, PDFs y una sola cabeza. El Agente TUIA convierte los años de fórmulas de su casa en respuestas con citas — y vigila el mundo exterior por usted.
Saber si ya existe una fórmula parecida a la del brief puede llevar días de búsqueda — o repetir ensayos que ya se hicieron hace años.
Él es el buscador, el comparador y la memoria del laboratorio. La pregunta incómoda: ¿qué pasa el día que no esté?
Un nuevo límite de nitritos o una alerta de un proveedor puede afectar a decenas de fórmulas del catálogo. Enterarse tarde cuesta dinero y clientes.
Sus Excels de siempre. 300 fórmulas en un Excel de 2013: ningún problema. El importador limpia, valida y avisa de lo que falta. Sin cambiar de ERP.
Ante un brief, propone por dónde empezar citando SUS fórmulas y explica el porqué. No inventa. Y lo regulatorio lo calcula un motor de reglas determinista — nunca la IA.
Patentes, normativa, alertas y tendencias, cruzadas con su catálogo: «este cambio afecta a 47 de sus 312 fórmulas». Eso no lo hace ni una newsletter ni un ChatGPT.
Con cláusula de no-entrenamiento por contrato. Sus recetas no salen de casa.
Instalación en su servidor (on-premise) o en una nube privada en la UE, con cláusula contractual de no-entrenamiento y segregación total por cliente. La ley de secretos empresariales le exige medidas razonables de protección: esto lo es; los Excels por email, no.
ChatGPT no tiene sus fórmulas estructuradas, no conoce los límites por categoría del Reglamento 1333/2008, no deja trazabilidad auditable y obliga a subir recetas a una nube compartida. Esto es otra cosa: sus datos + reglas regulatorias + su servidor.
No, y por diseño. El copiloto propone citando el histórico; el semáforo regulatorio lo calcula un motor de reglas determinista y auditable; y la validación final es siempre de una persona de su equipo.
Sí — y para eso existe la fase de diagnóstico: le decimos qué tiene, qué falta y si tiene sentido seguir. Si no lo tiene, se lo diremos. Cobramos por la verdad, no por el proyecto.
Al contrario: escribe su criterio y lo convierte en un activo de la empresa, con su nombre en cada fórmula y cada decisión. Él deja de ser el buscador del laboratorio para dedicarse a lo que solo él sabe hacer.
Le enseñamos el copiloto y Radar funcionando con un catálogo de demostración. Si ve el caso para su laboratorio, hablamos del siguiente paso.